viernes, 4 de febrero de 2011

MÁS TECNOLOGÍA -- MENOS COMUNICACIÓN


Me sorprende tanto como la tecnología ha llegado un poco a inutilizar la inteligencia del hombre y su capacidad para poder entablar relaciones interpersonales.

A veces pienso que es una maravilla tantos avances tecnológicos, pero a la vez considero que echan a perder tantos aspectos bonitos que antes disfrutábamos sanamente, como por ejemplo el salir e ir de paseo con toda la familia, conversando, riendo, hasta cantando durante el viaje; lamentablemente esta magia se ha perdido ¿Por qué? Bueno, voy a dibujar una típica escena de un grupo de personas que viajan en un carro hacia cualquier rumbo, sea corto o largo.

El conductor va con la vista al frente porque no le queda de otra, pero en su oído lleva un aparatito llamado “manos libres”, el cual le permite conversar por medio de su teléfono celular con tranquilidad, pues al momentito alguien lo llama, por supuesto que contesta y en lugar de decirle: “Mirá, ahorita no puedo hablarte porque voy manejando”, lo que hace es iniciar una conversación social que dura casi todo el viaje, y cuando la llamada termina, es muy probable que reciba unas cuantas más y no se trata de llamaditas cortas, no, es seguro que todo el viaje pasará socializando gracias al manos libres que le permite conversar y manejar al mismo tiempo. ¿Qué pasa con “el copiloto”? él prefiere no hablar por teléfono para estar alerta por cualquier cosa y así cumplir bien su función, entonces va feliz de la vida escuchando música con su ipod, obviamente escucha a través de unos audífonos que logran un mejor sonido para disfrutar de la música sin que nadie interfiera, si alguno de los otros pasajeros quiere preguntarle algo a esta persona, habrá que gritarle fuertemente porque si no no escucha y cuando por fin la persona hace caso, estará distraída mientras le hablan, porque estará más interesada en seguir escuchando su música que en saber lo que el otro quiere decirle. Vamos con los tres pasajeros en la parte de atrás, no faltará uno que durante todo el camino esté callado y no porque vaya durmiendo, eso ya no es tan común, seguramente estará muy entretenido y lo verán riéndose solo con todas las ocurrencias que su interlocutor del chat le estará diciendo, claro, ahora en los celulares tenemos la posibilidad de conectarnos a internet, no sólo en nuestra casa tenemos acceso a ese vicio, ahora hasta en el teléfono, es decir, podemos estar conectados durante todo el día, un gran avance que empobrece la comunicación personal y oral. Habrá otro pasajero que no encuentra a nadie conectado en el chat, entonces qué hace, pues se mete a la página del facebook, para enterarse de la vida de todos sus amigos, por esto debemos tratar de enviar solicitudes a todas las personas que podamos, así tendremos más perfiles en los cuales curiosear. De seguro, dentro de ese carro habrá alguna persona que tal vez no esté tan tecnologiquizada y no le queda de otra que ir observando por la ventana, con la esperanza de que a alguno de sus compañeros de viaje se les descargue el celular o el ipod y así poder conversar un rato.

Y es que podría dibujar muchas otras escenas donde la tecnología nos absorbe y bloquea la comunicación, por ejemplo en una casa, mientras una persona está con su mirada fija en la computadora, otra estará ceñida sentada frente al televisor, claro, como ahora tenemos la oportunidad de acceder a más de 100 canales, la mayoría internacionales, entonces somos conquistados por los programas televisivos, lo cual nos hace estar horas y horas enmudecidos e inmóviles.

No es que esté en contra de la tecnología, yo misma he caído en sus redes, pero los extremos son malos. No es posible que ahora muchas personas, para felicitar a un amigo especial, lo hagan por medio de un mensaje de texto, o inclusive para expresar un pésame; no es posible que se esté perdiendo esa comunicación tan bonita que nos heredaron nuestros abuelos. Me acuerdo cuando siendo yo una niña nos conectaron por primera vez el teléfono, era una euforia por contestarlo y escuchar a la otra persona por el otro lado. Cómo es posible que incluso para jugar video juegos ya ni salir de la casa es necesario, porque se puede conectar con otras personas y jugar de manera virtual. Llegará el momento en que las clases en las escuelas sean por medio de videoconferencias y ya no haya necesidad de salir. Me aterra lo que pueda pasar con la tecnología. Me asusta que nos convirtamos en seres sin habla, sin movimiento, sin amigos, sin nada, por tanto protagonismo tecnológico que llega a “facilitar” la vida del hombre.

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